Mostrando entradas con la etiqueta ...esta en los detalles.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ...esta en los detalles.. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de septiembre de 2018

The Reflection: Ni Stan Lee nos puede salvar




“The Reflection” es una cosa atípica en el mundo del anime, su apartado visual que evoca a los comics y a la cultura occidental, sobre todo a Norteamérica; nos hacía creer que algo de variedad traía consigo. Y eso por más que sea una movida arriesgada e impopular, sobre todo para los que no les guste salir de su zona de confort, es siempre bienvenido.

Luego aparece Stan Lee, en una especie de cameo animado y poniéndole la voz a los momentos finales de cada capítulo con un: “Excelsior” como si su voz se convirtiese, en una típica onomatopeya salida de alguna viñeta, de uno de sus mejores comics. Y sobre todo para convencernos que se trata de él, que es el Productor. Así que nada puede salir mal, esta serie tiene que ser más que buena.
Falacia de autoridad, dirán algunos y estarán en lo cierto.


Todos recordamos los cameos de Stan Lee en las películas de super héroes,
así que no sorprende mucho ver su imagen en esta serie.

Vi la serie hasta el penúltimo capítulo, me repetía internamente: que no ha estado tan mal, porque la regla general lo dice: “una serie sin fanservice en el anime, la hace automáticamente buena”. Quería que me gustara porque la variedad nunca puede ser mala y además no se puede desairar a alguien como Stan Lee.
Pero no fue hasta después de unas semanas, cuando recordé que aún no había visto el capítulo final; aunque creía que así era, pero allí estaba en pendiente, con la siempre conveniente etiqueta de “new”. Y eso fue revelador, me había olvidado de ver el clímax de la historia - generalmente lo mejor de una serie. Entonces la conclusión es que buena…buena…no es.

Lo he intentado, pero así son los sentimientos, “The Reflection” no es mi tipo, tendrá cosas buenas pero no salvan al conjunto. Su historia que habla de super-poderes dispersados por el mundo entre la gente común, que ocasiona división y enfrentamiento. Ya se ha visto antes y mejor: en los Xmen por ejemplo cuyo trasfondo es una crítica al racismo o incluso en el anime, en una serie como Darker the Black, que le da un oscuro giro de tuerca. 


Un protagonista sin carisma, que raro viniendo de una obra en el que está
involucrado Stan lee.

Pero también los protagonistas son poco interesantes: Exon, que parece Deadpool y si tan sólo tuviera un poco de esa personalidad, pero no. Su vida es un misterio y sólo nos sueltan pistas sobre él, aunque no lo suficiente para involucrarnos con su personaje.  Luego el personaje secundario I-Guy que es una especie de imitación de Iron Man, con un trasfondo patético, que intenta generar lástima porque fue cantante, pero debido al poder que obtuvo ya no pudo seguir cantando, o cuando un villano asesina a sus amigos, para forzar un poco las lágrimas, pero son personajes que apenas conocimos, como te puede interesar a personajes que apenas ves. Y para colmo siempre tiene que presentarse con “Sky Show”, tal vez La peor canción en ingles que he escuchado el 2017.Una canción que cansa demasiado rápido para las veces que la repiten, de ritmo monótono, de melodía ni siquiera tan pegajosa y un exasperante autotune en el vocalista que sobrepasa mis expectativas.

Y finalmente Eleonor, la heroína que parecía un poco decente, pero termina con el cliché de abrazar el lado oscuro por un breve momento, para que sus amigos la hagan recapacitar, una de esas tramas que se ven venir a kilómetros.


Escena sacada del capitulo final. Hay que admitir que en cuanto a una estética propia
la serie tiene mucho merito.

Luego del capítulo final, que vi semanas después, me doy con la sorpresa que planean o planeaban una segunda temporada o algo. Y francamente, siento pereza tan sólo en pensar cómo se podría continuar una historia así, creo que no hay manera de solucionar a esos personajes y la trama en general, es algo que ni siquiera Stan lee pudo salvar.

Puntuacion 4.2/10

domingo, 18 de febrero de 2018

Tsuki ga Kirei - Un mal final podría ser más interesante




Alerta de Spoiler. Entre bajo su propio riesgo

Uno de los motivos por los que creo que "Tsuki ga Kirei" es una buena serie se debe al hecho de que no abusa de los clichés de su género. Sin embargo, en sus últimos momentos, no puede evitar marcar uno de los mayores clichés de las historias románticas: "Chico/Chica corriendo a una estación (Inserte aquí el medio de transporte que más se acomode a su guion)". Forzando un poco la situación para plantear una posible separación y un amor no logrado, como clímax final.


 ·   -  Y spoiler, eso no ocurre, aunque no sé por qué eso puede tomarse como spoiler, ya que era obvio lo que iba a ocurrir.


En esta escena el "mensaje subliminal".

Y claro esta que soy inmune a esa forzada incertidumbre que se plantea de manera tan habitual en una historia romántica. Me parece de manual y que no aporta mucho, incluso resta. Afortunadamente, como mencioné al inicio, ese recurso manido ocurre al final de la serie y no demerita todo el terreno ganado.

Aunque el hecho de ver a un protagonista declarándose a un tren en movimiento no es de mis escenas favoritas. Sobre todo porque sabemos que todo acabará bien, es innecesaria y sin tener contexto, incluso es hasta cómica sin proponérselo. El final de la serie me generó cierta expectativa, pero en forma contraria, yo me esperaba el final impopular. Es más, creo que el “mal final” le hubiera dado a “Tsuki ga Kirei” el estatus de convertirse en el nuevo 5 CentimetersPer Second”  y para entonces le hubiera puesto un 9 en MAL y la hubiera defendido contra la avalancha de la gente desencantada.


Y luego de este enorme rodeo, creo que debería explicar, de una vez, por qué creo que en esta serie, un mal final le sería conveniente.

Recordemos que la serie tiene como premisa la juventud y el primer amor. Y es por ello que la inexperiencia de sus protagonistas dota cierta ternura a la historia, especialmente cuando nos referimos a su protagonista Akane, porque del otro lado Kotarou encarna mejor la torpeza, ese poco tacto que nos caracteriza a los hombres; es un poco idiota en resumen, pero nada diferente a lo que somos a esa edad (o incluso después).

Es por eso que el final de la serie nos pone desde el punto de vista de Kotarou y el por qué de cierto modo parece no merecer a Akane. Y así ocurre la declaración al tren en donde ella se va, como clímax para mostrar su arrepentimiento y expresar sus sentimientos en aquella frase que nunca fue dicha.


Anotación personal: She is so cute.

Pero ¿Qué pasaría si esa declaración nunca llegara a su destino, si ese último momento fuera la señal de un inevitable final? Estaríamos entrando en terrenos de la ruta “B”, el “Bad Ending”: pasados los años, el protagonista escribe aquella historia y recuerda ese momento como una experiencia encantadora que los recuerdos suelen idealizar, dejando sólo lo bueno y cristalizándola en una burbuja tan idílica como dolorosa, porque ocurrió en un momento de la vida al que solemos volver con mucha facilidad y al que siempre reconocemos como injusto por ser irrepetible.


“Tsuki ga Kirei” con ese Bad Ending se revelaría como nostalgia en estado puro. Y eso sería la mejor manera de empatizar con la serie. Puesto que es muy fácil sentirse identificado con esa nostalgia, ya que en algún momento la hemos sentido, tal vez por algún lugar, un momento vivido, por una persona e incluso de quienes fuimos, porque muchas veces ese sentimiento está relacionado profundamente con el doloroso hecho de crecer.


Pero bueno, supongo que te deja anímicamente mejor ver esos últimos minutos de la serie, en una rápida transición de imágenes que nos hablan de sus protagonistas y un final feliz. Y sí, admito que a mí también me gusta, aunque a la vez me parece un poco aburrido. Pero subjetivamente supongo que es un final que todos queremos ver, porque al menos nos queda la ficción para darnos consuelo, ¿verdad?



martes, 13 de febrero de 2018

5 Centimeters Per Second – Golpe de realidad




Alerta de Spoiler. Entre bajo su propio riesgo

La película empieza como una clásica historia escolar-romántica, sus protagonistas inician una idílica relación en la que sin embargo sus caminos parecen distanciarse. A pesar que ellos intentan en un primer momento mantenerse en contacto. De este intento se desprende, el mejor momento romántico de la película: “El encuentro en la estación”.


Esta es una buena escena que hace posible el giro final.

Pero como bien lo describe el director y escritor Makoto Shinkai y como indica el titulo: La historia no nos habla de una relación amorosa, nos habla de la separación, el como la vida parece muchas veces alejarnos de personas, momentos y lugares.

Esta escena tambien refuerza el "engaño"
Pocas películas me han impresionado con su final, como “5 Centimeters Per Second” Y luego de reponerme de uno de los momentos más anti-climático que he visto hasta entonces en el anime de género romántico. Me fue inevitable admirar ese valiente e inesperado final. Y la verdad que estoy sobre reaccionando, pero no pensé ver un giro de tuerca, que nadie parecía atreverse; en una predecible temática, que me parecía estar pidiendo algo así.

Porque de base, las tramas de las obras románticas siempre contemplan  la idea que tal vez la relación amorosa entre protagonistas no llegue a concretarse. Por supuesto que es un cliché que pierde gracia con la continua repetición, ya sabes que todo terminara bien y no es más que un artilugio rebuscado, cuyo desenlace se ve venir a kilómetros.


“5 Centimeters Per Second”, es por romper ese molde, una decostrucción. Es adentrarse en esos  impensables escenarios y no ir sobre seguro, planteando un nudo argumental que tiene mucho de predecible. Es apelar a la fría realidad, rompiendo el “vivieron felices por siempre”. Porque los giros que da la vida no siempre estarán a tu favor y el amor, independiente de ser una experiencia idílica, no siempre va a triunfar, en algún momento termina y sólo formará parte de nuestros recuerdos; dulces o amargos.

Escena iconica de la película.

Y así aquello que nunca se había avizorado (por lo menos en el anime): una historia romántica, como planteamiento de la separación, es lo que da un valor especial a esta película. Pero además como trasfondo esta el hecho que el protagonista, que no se atreve a contactar de algún modo con ella, mientras sólo se mantiene a la expectativa pesando que el destino se pondrá a su favor, la película también nos habla de la desidia. Ese sentimiento egoísta al creer que tendremos algo o lo retendremos con solo desearlo, sin hacer nada que nos haga merecedor de ello. Y claro esto no solo se puede aplicar al plano sentimental.


Puntuación 7.7/10

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Shingeki no Kyojin - El peligro tiene un rostro humano



Introducción

Recuerdo el año 2013 que estreno la adaptación al anime del manga Shingeki no Kyojin, porque casualmente coincidió con el estreno de una nueva película de Dragon Ball. Una franquicia que regresaba luego de 18 años; pero no de la mejor manera por cierto y hacia preguntarnos: ¿Era necesario que Akira Toriyama vuelva a traernos la misma formula? En fn me estoy saliendo del tema. El punto es que Shingeki no Kyojin, opaco ese retorno que tanto esperaban muchos. Y la verdad es que celebré mucho ese suceso, quiero decir siempre estaré del lado del que traiga algo nuevo.

El lobo del hombre es el hombre

Es interesante a donde quiere apuntar con los “Titanes”, el mangaka Hajime Isayama: “El peligro que se esconde en el rostro humano”, el como luego de haber evolucionado y estar por encima de cualquier criatura, podemos sentir temor de nuestros semejantes, tal vez conscientes del potencial peligro que esta implícito en otro ser humano como nosotros.

Y allí reside parte de la tensión que suele desprender esta serie, el bestialismo humano, con un rostro y gestos que nos son familiares, con ademanes propios de un inestable mental, pero con una altura que afirma nuestra insignificancia, con una fuerza que nos hace desprotegidos y una ferocidad que nos convierte en simples presas. En ese sentido es una de las mejores creaciones, de una criatura come hombres.   



Y la referencia que posiblemente dio origen a esta idea del “Titan”, es el cuadro del pintor español Goya, titulado: “Saturno devorando a su hijo”, pero también en la literatura podemos encontrar referencias en la Odisea, en el cíclope Polifemo o Los Lestrigones habitantes de una isla desconocida. Pero también me atrevo a decir que en nuestros días, esta idea me parece próxima a una ya explotada, y me refiero al conocido subgénero de terror, de los zombis.

¿Una versión alternativa?

Hasta el momento no he visto nada interesante, cuando el anime toca al subgénero de los zombis. Las pocas veces que ha tocado en el tema, han sido lo peor que haya salido del anime, claro exceptuando “Kabaneri of the Iron Fortress”, que casualmente pertenece al mismo estudio y que hace un intento valiente sin necesidad de usar porno (Highschool of the Dead), ni moe barato (Gakkougurashi!), pero que no me termina de convencer completamente. Porque primero es una historia inconclusa y luego que la historia se aleja de su planteamiento inicial que hablaba de la supervivencia, para cambiar hacia otra dirección, para hablarnos de venganza, de buenos y malos y de que tan genial puede llegar a ser el protagonista. 

Pero me estoy alejando nuevamente del tema central.



Shingeki no Kyojin, es esa respuesta que estaba buscando, es lo más parecido a lo que el anime tiene del subgénero zombie. Me gusta llamarle una versión alternativa. Tan sólo hay que revisar las premisas para encontrar similitudes: una especie desconocida de vida, una horda aparentemente imparable, la humanidad a las puertas del exterminio y la historia central, que por lo general transita en torno a las vidas de los protagonistas, que se ven amenazados o que han perdido a alguien y la lucha desesperada por evitar sucumbir ante esa fuerza desconocida.

Y ese es el punto fuerte de la serie, realmente llegado un momento, Shingeki no Kyojin puede desprender una buena dosis de tensión en el ambiente y hacer sentir el peligro que se cierne sobre sus protagonistas, y eso es algo que muy pocos “shonen” pueden lograr.