miércoles, 28 de noviembre de 2018

Saga of Tanya the Evil - Como arruinar a un anti-héroe.


Spoiler a discreción pero igual no es una serie que recomiendo así que ese detalle no importa.

Lo rescatable

“Saga of Tanya the Evil”  o “Yōjo Senki” (nombre original), es una adaptación de una novela ligera, que trata de unir la fantasía y referencias históricas concernientes a las guerras mundiales. 
Para empezar la historia  se centra en “El Imperio”, un país que es el foco de la acción y que tiene sospechosos parecidos al país que vio nacer el Nacional Socialismo.
En la serie El Imperio, se ve invadido por fuerzas exteriores, quienes lo atacan en coalición, porque según la serie, su progreso genera la envidia a sus vecinos. (Ya sé que es ficción sin ningún punto de vista histórico real, pero como que un poco escabrosa la apología)
Y ese aspecto bélico es lo mejor de la serie, tratando sobre política en un estado de emergencia. Además la animación me parece competente, sobre todo en las escenas de las batallas áreas y claro además de poseer, una más que decente banda sonora.
Pero lamentablemente la serie falla en un elemento esencial: el protagonista.

Las batallas áreas son buenas la verdad.

Las "Lolis" no son buenas antihéroes, parece lógico ¿no?

Cuando se pone como protagonista a una niña, cuyo ademanes y risas psicóticas rayan en lo ridículo, cuya actriz de voz lucha por no salirse de personaje, mientras trata de exagerar al impostar la voz todo lo sobre actuado que le fuera posible y cuyo resultado causa más risas involuntarias que un supuesto, factor amenazante; pues desde allí, desde el mismo diseño de personaje, que las cosas no van bien. Y empeoran cuando las situaciones cómicas de la serie, quieren explotar el cambio de sexo del protagonista, resultando en algo que yo llamo “comedia estilo Kyoani (situaciones estúpidas pero sin nada de gracia, sólo estúpidas)


Es divertido porque el es tipo de mediana edad, convertido en una niña,
que a su vez esta usando un vestido. Comedia de la buena.

Entrando en contexto, el segundo capítulo nos muestran al protagonista, un tipo (hombre) inexpresivo y calculador, un ególatra que nos suelta un discurso de supuesta superioridad, en la que nos argumenta que las relaciones interpersonales son innecesarias, porque las personas suelen moverse por sus sentimientos, pero como él es un ser íntegramente intelectual, no necesita de nadie. Es por eso que el guion le dé la razón y un día, uno de los empleados a quien había despedido, le termina arrojando a las vías del tren. Lo que termina ocasionando la aparición de una entidad superior llamado “entidad X”, quien detiene el tiempo y decide darle una nueva oportunidad a nuestro súper-autosuficiente protagonista, que claro muy ceñido a su pretenciosa personalidad, recibe una oportunidad que nunca pidió.

Pero bueno, la redención no parece ser un tema que interese y mucho menos se manejen bien en el anime; así que: ¡qué más da!

Ahora bien, el meollo del asunto sería: ¿Porque a un pedante protagonista masculino adulto, lo conviertes en una loli psicótica? Bueno si existiera un motivo que no fuera el extraño fetiche que parece poseer el autor de la novela ligera.
El motivo que le encuentro, podría ser reírse de la figura del anti-héroe. Y eso estaría bien, si esta serie fuera una parodia, si el tono fuera enfocado en la comedia. Pero no, “Yōjo Senki”, se toma en serio así misma. Es cruda en algunos momentos, incluso atinando algunas veces, por ejemplo; cuando habla de la guerra o sus consecuencias en las personas. Pero de nuevo, la presencia de su protagonista y su trasfondo en la historia son lo que descuadran, con un personaje que más parece una caricatura de algo, con ademanes tan risibles que no te lo puedes tomar en serio.

Acaso soy yo el único que cree que esos gestos son estúpidos, antes que intimidantes


El hombre contra dios… spoiler, dios gana pero nadie se da por enterado

El tema de la serie parece ser “el hombre contra dios”, en como entidad divina quiere doblegar al humano, dándole una lección para que aprenda la importancia de las relaciones con los demás. Pero lejos de dejarlo cuadripléjico, por ejemplo, para que sienta lo que significa ser dependiente de otras personas y reciba su lección. Decide enviarle a un mundo paralelo al nuestro; donde la magia existe, dejándole con su conciencia y recuerdos de su primera vida, pero reencarnado en cuerpo de género distinto. ¿Porque?, porque… ¡qué más da!

En esa nueva vida, el protagonista de género indefinido, nace con una condición mágica excepcional, por lo que a corta edad ya es reclutada(o) en el ejército y así evita las penurias de la pobreza. Aunque es un poco estúpido que esa "entidad X" no pueda quitarle o limitar su magia para que las cosas le fueran difíciles.

Pero ese antagonismo entre el protagonista y la entidad superior, resulta una farsa en general; lo esencial sería que el protagonista lucha como ser humano y aquella entidad le ponga las cosas difíciles para doblegarlo, pero que le termine ofreciendo ayuda es contradictorio, porque la premisa debería ser: hombre contra “dios”, no hombre contra “dios” pero este último le ofrece ayuda, en forma de rezos, una especie de invocación que la entidad X le da al protagonista para que este último pueda mejorar sus poderes mágicos.

Y a todo esto el protagonista, en el capitulo final, en uno de los más estúpidos discursos que he sido testigo en el anime, aun cree que puede ganarle a la entidad X, y es extraño que aún se pretende plantear aquel antagonismo, si en más de una ocasión nos damos cuenta que si no fueran por aquellos rezos  el protagonista hubiera muerto en más de una ocasión.


Conclusiones

Por fin el anime lo ha logrado, por primera vez en mi historia con este medio, he  terminado por odiar a un anti-héroe. Qué tan difícil puede ser  eso, siendo yo tan permisivo con esos personajes. Pues la respuesta la tiene una de esas “peculiaridades”, que más me chirrían cuando veo anime: el tono ambiguo, o la incompetencia al manejar el tono de la historia, ese deseo de hacer cosas raras, en situaciones que se suponen serias, de trivializar un escenario oscuro pero no con intenciones claras, al menos no con la intención de hacer comedia negra por ejemplo; lo que termina convirtiendo a cualquier historia, en una amasijo raro que no se define bien.

Puntuación: 3.0/10

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